Vintage

La tendencia vintage es hoy un engendro de inclinación extendido por todo el planeta, que agrada a los fanáticos. Y no menos a las celebridades. Tiendas, mercadillos, pero adicionalmente viejos guardarropas de abuelas y tías, son asediados por quienes adoran vestirse con una distinción atemporal pero sostenible.

¿Alguna vez te has cuestionado cómo esta inclinación de la tendencia de hornacina alcanzó tanta popularidad?
¡Sigue leyendo para descubrirlo!

El inicio de la tendencia vintage

Vestirse o seguir el estilo vintage no es exactamente una novedad. Puesto que a lo dispendioso de varios siglos, fundamentalmente en medio de la revolución industrial. Los mercadillos fueron los suministradores de la mayoría de la ropa de las masas.De hecho, la ropa poseía una valencia muy prominente porque las prendas eran hechas a mano, tanto que era suficiente poseer un solo vestido y usarlo día tras días.

Las clases menos acomodadas compraban de esta forma ropa en razonablemente condiciones óptimas a los “traperos”, que ellos mismos adaptaban, remendando.

La ropa determinava de esta forma el estado social del beneficiario. Y en ese instante la ropa de segunda mano, con líneas y prendas de algunas décadas antes, no se consideraba tan espectacular como lo es hoy.

Vintage entre dos guerras

De hecho, en esos instantes, el estilo no era tan sustancial y sobresaliente para una parte del viejo continente. Tanto que cuando terminò la Primera guerra Mundial para soportar y hacer una promociòn los Estados unidos de América lanzó una operación titulada.

“Promover la riqueza popular para que no se vuelva obligatoria. Reduciendo la producción de ropa y residuos en un 10% y realizando una propaganda patriótica sobre el uso de la ropa de segunda mano.

Italia estaba en los primeros lugares en esta experiencia, que consiguió una connotación más “de moda” a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. En 1943 llegaron las tropas aliadas. Cuando los camiones de los batallones estadounidense transitaban cargados con ropa y materiales distintos, con el paso de los militares. Los europeos comunmente lograban cambiar las prendas de vestir, pero adicionalmente paracaídas. En ese instante hechos de seda, que fueron transformadas por los hábiles sartres en ropa interior.

A seguir, cuando las tropas aliadas salieron de Europa. Se dieron a conocer los primeros puestos improvisados. Donde se vendía poco de todo, desde uniformes hasta los primeros jeans en exclusivo al estilo norteamericano.

Fue exactamente en la período del 1960 cuando floreció el mercado vintage. Por medio de la ropa utilizada, que se vendía expuesta de modo directa en el suelo. Y abriendo las cajas en las que se encontraba todo el contenido. Estos lugares primordiales fueron verdaderamente asaltados, no tanto por la ropa, sino por lo cual se podía percatar(se) en su interior: relojes, joyas, monedas.

Eran los mejores instrumentos olvidados por sus dueños. Antiguamente de que los descartaran, o a lo mejor eran prendas recogidas en situaciones que no eran del todo legítimas. Y de esta forma, el mercado de trapos americanos, como se llamaba. Se transformó en un vivo paraíso de segunda mano que todavía hoy sigue con vida, con la capacidad de atraer compradores de todo el mundo.

Primaveras los 60

Hasta aquel entonces. Vestir exòtico con trapos de poco valor, y la experiencia de conseguir ropa utilizada cae en desuso. Pero es reinventada por novedosas subculturas juveniles como la hippy. Que con prendas excéntricas encontradas en viejos mercadillos dan vida a un estilo exclusivo y teatral.

Como leemos en un editorial popular del New York Times de 1967. “Los adolescentes británicos han comenzado a salir en las calles. Para conseguir chaquetas militares antiguas y trajes eduardianos delicadamente hechos a mano y usarlos publicamente”. La “moda de los disfraces”, como la nombró otro artículo del Times del mismo año, próximamente despegó en los USA. En Nueva York en 1965, Harriet Love abrió Vintage Chic. Lo que puede considerarse la primera boutique vintage de todo el mundo, sin importar, solo vendiendo artículos que poseían solo unas escasas décadas de decadencia. Cuando empezó a ir de moda esta ropa, Love dijo: “Tenías que ser un poco extraño o teatral para conseguir esta ropa. Y suficiente menos utilizarla en días diferentes a Halloween”.

Primaveras 70

Mientras las primeras tiendas de segunda mano abrían sus puertas; en lugares como en Swinging London, poco a poco se desvanecía el desprecio por esta clase de ropa. Asimismo hasta unas primaveras ates de los 70, vestir con la ropa vieja y rara, era una tendencia de la clase con un estado social más humilde. Las revistas de esos tiempos esta manera le decían Cheap Chic, como en un articulo de estilo publicado en 1975.

The New York Times estuvo en concordancia. Las mujeres descubrieron que la ropa vieja tiene un corte espectacular. Y algunos articuloss hechos a mano que no están comunmente en la ropa de estos días”, habia dicho el períodico ese mismo año.

De hecho esos dias, tienen gran impacto sobre la tendencia de hoy, que se inspira en datos y estilos del pasado. Fundamentalmente a la clase de las primaveras de los 30 y 40. La tendencia de segunda mano adicionalmente empezó a desarrollarse en Italia, fundamentalmente entre artistas adolescentes, como la canta autora Gabriella Ferri y una actriz que entonces se encontraba dando sus primeros pasos, Mara Venier.

Dadas las pocas ganancias en el mundo del show business. Venier, por consejo de su amiga Gabriella, tomo la intrepidez de crear una tienda en la región de Campo dei Fiori. Enfocada en ropa de segunda mano, a la que llamó: “El tiempo perdido”.

Desde los 80s hasta esta época

En la período de los 80; hicieron su aparición esos que podrían definirse como los precursores de los influencers vintage recientes, como Roddy Caravella y Jeff Desentono. Entre los primeros en vestir de forma de crear un monopolio con ropa vintage.

En este lapsus de tiempo. A pesar de que los términos “usado”, “de segunda mano” aún eran recurrentes. El término “ropa vintage” había entrado en lo que, el creador de Retromania, Simon Reynolds flama un “cardenal de cambio de marca”.

Como un perfecto morapio. La ropa vintage se consideraba en este momento como poco de ingreso, definición que se volvió todavía más preciado con el paso de las primaveras. Esta percepción, y la inspección de la ropa vintage generalmente, por otro parte, llevó a un nuevo problema: la escasez.

“La ropa vieja popular cada vez es más complicado de encontrar”, ha dicho Harriet Love al New York Times ya en 1987. Su satisfacción fue añadir nuevos vestidos de estilo retro a sus visualizaciones de la boutique Vintage Chic.

De hecho. En los 80s asistimos a dos fenómenos relacionados, por un costado la inclinación a hacer un estilo personal y multifacético desde diferentes recomendaciones y estilos. Por otro, la tendencia empieza a reintegrarse cada vez más, en los cánones estilísticos del pasado, en exclusivo desde los primaveras 50.

Esto logró que desde un período ulterior. Lo vintage pasara de ser una manifestación contra el conformismo y el consumismo, a una inclinación popular. Asumiendo sus propiedades recientes, que nos hacen requerir tanto este estilo exclusivo y refinado.

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